La importancia de la tristeza
El Agua se conoce por la sed; La tierra, por los Mares navegados. El Éxtasis, por el tormento. La Paz , por el recuento de sus batallas. El Amor, por el molde de la Memoria. Los pájaros, por la nieve. Emily Dickinson
La vida y el mundo en el que vivimos es una continua yuxtaposición entre opuestos. Como Emily Dickinson refleja en el poema no hay felicidad sin haber conocido el dolor. No reconoceríamos la sensación de paz si no conociéramos el caos o las batallas emocionales. No sabríamos divertirnos si no nos hubiéramos aburrido.
Tendemos a rechazar o huir de ciertas emociones concebidas como negativas. Pero… ¿Qué pasaría si no existieran? La oscuridad no es más que la falta de luz. Así la tristeza, el enfado, el miedo… son emociones igual de necesarias y vitales para una buena regulación emocional.
Como veis en el vídeo de la película “Inside out”. Muchas de nuestras experiencias felices vienen precedidas por otras tristes. ¿Por qué?
La tristeza como podéis ver en ambos vídeos nos permite:
- Procesar la pérdida y empezar a dejar ir.
- Empatizar con las emociones ajenas.
- Sentirnos comprendidos.
- Dejar que nos cuiden.
- Refuerza el vínculo con otros.
Frases como “No estés triste” “Ya pasará todo”, “La vida es chula” “No te preocupes”, resultan mensajes ,ideales en una taza, pero vacíos para quien esté necesitando desahogarse. De hecho pueden hasta causar culpa ya que “No soy capaz de estar feliz”. Son mensajes que potencian la sensación de que sentir tristeza está mal. Sin embargo, reconocer ese dolor y acompañar puede resultar mucho más efectivo y sanador. Mirad qué siente Riley al soltar todo aquello que la estaba angustiando:
Efectivamente, al exponer su tristeza y dejarla salir, encuentra consuelo y eso refuerza el vínculo, le ayuda a procesar la pérdida de una vida anterior y crea un nuevo recuerdo con tintes felices junto a su familia.
Y es que Emily Dickinson ya lo nos lo decía en su poema. Ambos extremos son necesarios. Está bien que llores. Está bien que estés triste, tienes derecho a estarlo. Deja que salga y de ahí empieza a resituarte.
Si estás atravesando un momento de tristeza que se te hace cuesta arriba, no tienes por qué recorrerlo solx. En Talaia te acompaño, a través de la terapia emocional, a entender lo que sientes y a encontrar tu propia manera de resituarte. Si te apetece, escríbeme y hablamos.